Carlos Andrés Migales Viera, de 31 años, había llegado recientemente a Buenos Aires desde Uruguay y se alojaba con su esposa en un departamento de Palermo, en la calle Costa Rica al 5600. Fue en ese lugar donde fue asesinado a balazos por sicarios, a quienes aparentemente les abrió la puerta. Su esposa, María Mercedes, de 27 años y también uruguaya, salió ilesa del ataque ocurrido en la madrugada del domingo.

El hecho presenta características mafiosas evidentes, no solo por el modus operandi — por el cual ya hay dos detenidos — sino también por el perfil criminal de Migales Viera en Uruguay. Según una fuente de la investigación, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 26, “la Policía uruguaya lo había detenido en múltiples ocasiones por robo y venta de drogas. Lo consideraban un narco menor, pero últimamente estaba levantando cabeza”.
Por el momento, se sabe que los sicarios provienen del sur del Conurbano bonaerense y que intentaron descartar un arma, posiblemente con silenciador, en la esquina de avenida Santa Fe e Intendente Bullrich, en Puente Pacífico, a unas diez cuadras del lugar del crimen.
El prontuario de Migales Viera es extenso y comienza en junio de 2009, cuando tenía apenas 15 años. Desde entonces acumuló múltiples detenciones por rapiña, fuga de comisaría, desorden, incautación de drogas, y en años posteriores se concentraron en la venta de estupefacientes. En 2024 fue detenido por homicidio agravado. Además, registra antecedentes por disparo de arma de fuego, otro homicidio, lesiones y delitos contra la propiedad, todos en Montevideo. Diversas divisiones policiales uruguayas lo conocían bien, incluyendo la Brigada Nacional Antidrogas y la Policía Caminera.
**Uruguayos en la mira**
En 2024, una serie de venganzas entre narcos uruguayos copó los titulares. Sin embargo, los investigadores que trabajan en el caso de Migales no vinculan su asesinato con esos episodios, que fueron de mayor complejidad y protagonizados por delincuentes con un perfil más alto en el mundo del narcotráfico.
El primer hecho ocurrió el 25 de septiembre en Pilar, seguido por otro el 12 de octubre en la misma zona, y un tercero en diciembre en Recoleta. En este último caso, la víctima se había mudado para escapar tanto de un pedido de captura de la Justicia de San Isidro como de sus enemigos.
La noche del 25 de septiembre, poco después de las 22, la policía respondió a un llamado por disparos en la calle Las Camelias al 2300, Pilar. Allí encontraron a un hombre que se identificó con un pasaporte uruguayo a nombre de Joaquín Andrés Amoros Sanguinetti, de 27 años. Aunque no registraba ocupación, vivía en una vivienda de buen nivel y conducía un BMW M235i valuado en unos 80 mil dólares.
En el lugar, un Jeep Renegade negro sin patente lo atacó y le dispararon 17 veces mientras intentaba huir. Más tarde se comprobó que Amoros Sanguinetti usaba una identidad robada y se llamaba en realidad Nicolás Caraballo Escobar.
El 12 de octubre, en el barrio Monterrey de Derqui (Pilar), Marcelo González Algerini, uruguayo de 36 años, fue asesinado a tiros mientras estaba en un kiosco. Iba acompañado por Teófilo Américo Sturm González, de 80 años, quien también estaba involucrado en el mundo del narcotráfico. El atacante –presuntamente Joaquín Andrés Amoros Sanguinetti– llegó en un Jeep Renegade similar al del ataque anterior y disparó diez balazos contra González Algerini, cuatro de ellos letales.
Horas después, en la casa de González Algerini, fue robada una importante cantidad de cocaína. La policía encontró una prensa hidráulica, balanzas y elementos con restos de la droga, además de un dinero incautado que generó una controversia por un error en la transferencia judicial.
La fiscal Marcela Semeria, a cargo de la investigación, ordenó la detención de Teófilo Sturm González por homicidio agravado, tenencia de arma de fuego y comercialización de drogas. Sin embargo, debido a su edad, quedó en prisión domiciliaria y finalmente fue sobreseído. Su hijo Fabián Sturm Jardón y Amoros Sanguinetti están prófugos como coautores; este último fue detenido en Brasil en 2025 y extraditado a Argentina, tras confirmarse que usaba identidad falsa.
La Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) intervino en el caso porque Marcelo González Algerini estaba siendo buscado por la Justicia Federal de Lomas de Zamora, acusado de integrar una banda desarticulada en junio durante un megaoperativo en Caviahue (Neuquén), donde se secuestraron 783 kilos de cocaína valuados en 15 millones de dólares.
**La venganza con peluca**
Fabián Sturm Jardón, implicado en los ataques previos y con un pedido de captura vigente por homicidio en Pilar, temía por su vida, según declaró su novia al fiscal Marcelo Roma. Por tal motivo se había mudado desde Del Viso a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Su asesinato tuvo claros rasgos de ajuste mafioso: llegó en un Renault Logan, que detuvo en doble fila y abandonó cuando apareció el sicario. Este, disfrazado con una peluca y armado con un arma con sil
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