La UNCuyo frena proyectos en Malargüe por severos riesgos ambiental-geológicos y falta de datos preventivos
Un minucioso dictamen técnico emitido por la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria (FCAI) de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) encendió las alarmas sobre el avance del Malargüe Distrito Minero Occidental III. El organismo académico determinó que 3 iniciativas son técnicamente inviables y deben ser archivadas, mientras que 14 requieren ser rescritas desde cero por carecer de estudios de base previos indispensables para evaluar el impacto real en zonas de extrema fragilidad.
El conflicto central radica en la intención de la empresa Impulsa Mendoza de diferir relevamientos cruciales (hidrológicos, glaciológicos y bióticos) para etapas posteriores a la obtención de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA). Para los expertos de la UNCuyo, aplazar estos monitoreos en la alta cordillera invalida el principio preventivo de la legislación vigente.
El peligro latente: ¿Por qué la minería en zonas inestables amenaza a Mendoza?
La intervención minera en la cordillera de Los Andes no puede tratarse como una operación estándar de llanura. Operar en la cuenca alta de Malargüe sin los estudios adecuados expone a la región a riesgos estructurales y ambientales de difícil o imposible remediación:
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Alteración de la reserva hídrica estratégica: La presencia de Glaciares de Escombros Activos (GEA), ambiente periglaciar y vegas altoandinas no solo constituye un patrimonio protegido por la Ley Nacional 26.639, sino la fuente primaria de agua para los ríos del sur mendocino. La perforación, el movimiento de suelos o la emisión de polvo ambiental aceleran el derretimiento no planificado de masas de hielo y destruyen los mallines que actúan como esponjas reguladoras de caudal.
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Inestabilidad del terreno y riesgo volcánico/kárstico: La geografía de la zona presenta cavernas subterráneas (formaciones kársticas como en Manqui Malal o Los Morros) y dinamismo geotécnico. Modificar el relieve o dinamitar áreas inestables sin mapa hidrológico subterráneo puede generar colapsos del terreno, hundimientos o la contaminación irreversible de acuíferos no mapeados.
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Impacto acumulativo y sinérgico sin evaluar: Gran parte de los expedientes omiten evaluar cómo afectará la minería sumada a la actividad petrolera existente (El Corcovo, Pata Mora), al tránsito pesado sobre rutas estratégicas (RN 40 y RN 145) y al desarrollo de polos turísticos y de esquí (Real del Pehuenche, El Azufre).
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Amenaza a especies endémicas y biodiversidad: Áreas críticas como el hábitat de la ranita del Pehuenche o cuencas cerca de reservas naturales (como la Laguna del Atuel) corren riesgo de sufrir contaminación por efluentes, alteración de cauces y destrucción de nichos biológicos sin capacidad de recuperación.
Los 3 proyectos tipificados como «Insalvables» por la UNCuyo
La Universidad solicitó el rechazo definitivo y el archivo inmediato de tres expedientes al considerar que sus fallas son de carácter estructural e irremediable:
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El Serrucho: Declarado inviable por la presencia directa de Glaciares de Escombros Activos (GEA) y suelo periglaciar protegido por la Ley 26.639. Al aplicar las áreas de exclusión que exige la norma, la superficie útil del proyecto queda prácticamente anulada.
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Pinot IX: Situado a menos de 1 kilómetro de la Reserva Natural Laguna del Atuel. Los dictámenes técnicos confirman que su ejecución provocaría un daño severo e irreversible sobre el ambiente periglacial y las vegas locales.
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Expte. 06123520-2020: Presenta un análisis aislado que omite el impacto acumulativo en las cabeceras de cuenca. Carece de evaluación de riesgo hidrológico y biótico sobre las vegas altoandinas y sobre el hábitat de la ranita del Pehuenche, además de generar conflicto directo de uso de suelo con la RN 145 y el complejo Real del Pehuenche.
14 expedientes invalidados: Exigen empezar la evaluación desde cero
Para la FCAI-UNCuyo, la pretensión de relegar los estudios primarios de suelo, agua y flora para después de la DIA invalida la metodología de evaluación ambiental. Por este motivo, dictaminó que los siguientes 14 proyectos deben reiniciar el trámite formalmente:
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Cobre Bajo: Omitió la interacción y saturación vial con las zonas petroleras de Pata Mora y Cañadón Amarillo, además de no incluir riesgos volcánicos ni evaluación de acuíferos subterráneos.
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El Fierro: Omitió el monitoreo directo en arroyos permanentes (como Los Ángeles) y no analizó el impacto hídrico sobre la cuenca del Río Grande ni la recarga de Mallines Colgados.
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El Vasco: Ignoró la vulnerabilidad de cabecera de cuenca, los riesgos sobre permafrost, glaciares de escombros y vegas, sumado a una superposición territorial sin resolver con Cobre Rosario.
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Gemelos: Descartó de su análisis la presencia de permafrost protegido y no aportó líneas de base sobre la hidrología de las vegas altoandinas.
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Alto Pehuenche: Omitió mapear cuerpos glaciares (manchón de nieve y glaciar de escombros inactivo) e ignora interferencias con la RN 145, el complejo turístico y la ranita del Pehuenche.
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Cobre Rosario: Clasificó arbitrariamente la zona como de «vulnerabilidad baja/media» ignorando la presencia explícita de vegas y glaciares, omitiendo el efecto acumulativo sobre los arroyos El Serrucho, El Infiernillo y La Totora.
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Corcovo: Describió la zona como un entorno virgen, ignorando la infraestructura petrolera preexistente (ductos, caminos y piletas de El Corcovo), además de omitir riesgos sobre la cuenca transprovincial del Río Colorado.
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Galáctica: Ignoró receptores sensibles como las poblaciones de Bardas Blancas y Poti Malal, la cavidad kárstica Ranquil, la red hídrica del Río Grande y tres rutas de arreo ganadero.
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La Adrianita: Omitió la caracterización de la cavidad espeleológica M-74 («Manqui Malal») y el riesgo de contaminación en redes hídricas subterráneas kársticas, además del impacto logístico en la Cuesta del Chihuido.
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Lucía: Presenta inconsistencias metodológicas graves: reconoce una vulnerabilidad «alta» en la confluencia de los ríos Cobre y Tordillo, pero propone medidas de mitigación para zonas de «bajo impacto».
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La Valenciana W (y La Valenciana I): Diagnostica alta vulnerabilidad pero sugiere protecciones insuficientes; omitió evaluar el peligro sobre las cavernas de Los Morros y la interferencia sobre el Río Malargüe.
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Mayorga y Kili Malal: No presupone el impacto geotécnico de abrir huellas de acceso en ladera montañosa, el riesgo sobre el Río Barrancas, la presencia de permafrost y el daño a la herpetofauna endémica.
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NIN I: Omitió la presencia de un glaciar de escombros activo a solo 700 metros del área de trabajo, basando sus argumentos en bibliografía teórica sin trabajo de campo in situ.
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San Francisco: Presenta superposición catastral total con el proyecto La Meli y no midió el impacto que el polvo en suspensión generado por los caminos tendrá sobre el derretimiento de las masas de hielo cordilleranas.
Situación del resto del paquete minero
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6 proyectos condicionados: Casos como Cobre San Romeleo, San Joaquín, La Victoria, Don Pedro, Don Tomás y La Tosca no podrán avanzar hacia la Audiencia Pública ni la DIA si no resuelven primero superposiciones de propiedad minera (lo que impediría asignar responsabilidades ambientales en caso de desastre) y completan los estudios hídricos y bióticos previos.
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48 proyectos restantes: Aunque no registraron objeciones de rechazo directo, la UNCuyo dejó asentado en todos los expedientes que postergar los estudios de campo despoja a la Evaluación de Impacto Ambiental de su poder preventivo, quedando la decisión final en manos de las autoridades administrativas de la provincia.
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