La abrupta caída de la coparticipación encendió las alarmas en los municipios mendocinos. Con una merma cercana al 30 % en la primera quincena de mayo, varios intendentes enfrentan un ahogo financiero que amenaza el pago de sueldos y la continuidad de obras públicas. Algunos jefes comunales reconocen que el desplome de los ingresos les generó un déficit de hasta $800 millones, y ya evalúan pedir un salvataje provincial.
La situación se agrava por la caída de la recaudación local, producto de vecinos que priorizan servicios básicos como luz y gas y acumulan boletas impagas de tasas municipales. El fenómeno refleja la retracción del consumo y la baja del IVA, uno de los principales impuestos nacionales coparticipables.
Ante este escenario, varios intendentes —entre ellos Fernando Ubieta (La Paz), Flor Destéfanis (Santa Rosa) y Celso Jaque (Malargüe)— solicitaron al gobernador Alfredo Cornejo un mecanismo de asistencia. Algunos proponen un anticipo financiero o la creación de un fondo especial que se nutra de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) recibidos por la Provincia.
Ubieta advirtió que su comuna depende en un 99 % de la coparticipación y que la caída de ingresos le complica el pago de aguinaldos. Jaque, cuya coparticipación se redujo 34,89 %, planteó la necesidad de un fondo no reembolsable para sostener la gestión. Destéfanis, por su parte, pidió acceder al adelanto de coparticipación de $325 mil millones otorgado por Nación a Mendoza, con devolución en cuotas y tasas convenientes.
La crisis también golpea a municipios como Maipú, Tunuyán y Las Heras, donde la coparticipación representa entre 80 % y 85 % de los ingresos. En algunos casos, los planes de obra pública quedaron en suspenso y se evalúan recortes de gastos operativos.
Desde Casa de Gobierno, funcionarios admiten preocupación y aseguran que Hacienda mantiene diálogo con los intendentes para analizar cada caso. El Ministerio de Hacienda ya otorgó adelantos de coparticipación “sin especulaciones políticas”, aunque advierte que esos fondos deben devolverse desde septiembre.
La caída de la recaudación provincial —especialmente en impuestos como Automotor y Sellos— refuerza la incertidumbre. En paralelo, el Ejecutivo busca financiamiento productivo de corto plazo y créditos internacionales para sostener la actividad.
El panorama confirma que el ajuste nacional impacta de lleno en las finanzas locales y que, en Mendoza, los municipios dependen cada vez más de la asistencia provincial para sobrevivir a la crisis.

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